Los niños crecen por etapas. Cada una de ellas lleva su tiempo y tiene su proceso. Estas etapas, unas veces son más rápidas y otras más lentas, pero todas son igual de importantes y bonitas. Por este motivo, los padres deben saber disfrutarlas cada una en su momento. Ten en cuenta que cada niño marca la pauta de su desarrollo evolutivo y, por eso, el proceso de aprendizaje de cada pequeño será distinto. Evita hacer comparaciones por un lado y por otro, forzar o presionar al bebé o al niño para que consiga sus objetivos. Al contrario, trata de ser paciente y comprensivo con ellos. Cada bebé tiene su propio ritmo.
Los cinco primeros años de la infancia son, de una forma general, los que más quedan en la memoria de los padres. A esta edad, los niños ya acuden al colegio. Tienen responsabilidades y deberes que hacer. A los niños les encanta jugar con sus amigos, correr o montar en bicicleta.
Son los años en los que el niño depende más de sus padres, en los que el aprendizaje y el crecimiento de los hijos les sorprenden día a día. Es la etapa de los descubrimientos, la que formará su personalidad y sus habilidades. El niño ya muestra sus sentimientos y sus miedos. Es la etapa crucial en la vida de todos.
















